“Vamos mi verde”

En Colombia, cuando hay un gran partido, se siente algo diferente en el aire. Las vías se ponen más congestionadas con el tráfico, se escuchan más motoristas pitando en el carro, más motos pasan zumbando por las calles intentando evitar el taco y camisetas de diferentes colores aparecen por todas partes en la ciudad.

La carrera 70 se transforma completamente en otra cosa. El ajetreo de la gente llegando con afán al estadio, los vendedores de la calle aprovechando para vender sus arepitas y empanadas antes del partido y gritos de última hora para “cerveza, agua, gaseosa” crean un ambiente único que hay que experimentar.

Las hinchas que han llegado tarde forman filas que serpentean alrededor del estadio y siguen aún más allá de las puertas. En el caso de los partidos importantes, como los finales, se recomienda que lleguen al menos 2 horas antes de la primera patada, para evitar perder el comienzo del partido. Tan pronto como salgan los jugadores a la cancha, empiezan unos fuegos artificiales impresionantes que crean un ambiente eléctrico y animan a todo el mundo para el partido. ¡Infelizmente, nos tocó aprender la lección de llegar temprano, pero al menos alcanzamos ver los fuegos desde nuestra posición en la fila afuera!

La banda en vivo es lo que hace únicos los partidos de fútbol en Sudamérica en comparación con los europeos. No importa si el equipo local está ganando o no, el ritmo de los tambores mantiene la moral de la gente durante todo el partido. Si se marca un gol del equipo local, el estadio entero se enloquece. Sin embargo, si se marca un gol de equipo visitante, la banda se explota en un crescendo musical para ahogar sus celebraciones. La sección sur del estadio, donde toca la banda, se mantiene en un constante nivel de locura, y es cierto que vas a estar saltando durante la duración total del partido y, al final, quedarte sin voz.

Una de las cosas más interesantes del fútbol colombiano en comparación con la liga de fútbol inglesa es que no se permiten hinchas del equipo visitante en el estadio. Mientras que honestamente yo no tenga mucha experiencia en los partidos de fútbol, digo seguramente que es extraño. ¡Sin mencionar la dificultad en darse cuenta cuando el otro equipo se marca un gol! Al principio, los goles del equipo visitante se enfrentan con silencio y frustración, seguidos rápidamente con un aumento en los gritos de apoyo y cantos del equipo local. Algunos lo llamarían una rivalidad sana tener a los dos equipos oponentes en el estadio, antagonizando los unos a los otros al apoyar a sus propios equipos. Sin embargo, a veces esto termina de forma fea y, a veces, violenta, entonces es con razón que se pongan estas reglas.

Al final, aunque Nacional no tuvo mucha suerte ese día, mi primera experiencia de un partido de fútbol en Colombia era, por decir lo menos, muy memorable. Después de haber aprendido algunos de los cantos y hecho unos nuevos amigos, era hora de irnos para la casa por la setenta que ya se había llenado de hinchas de camisetas verdes, enfrentando sus tristezas con el guaro y la salsa.

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